Desde el
pasado lunes, esperando el fin de semana para coger las cañas e intentar
disfrutar de un rato de pesca, y el mal tiempo nos lo impide. No obstante,
estamos expectantes a ver si en algún momento mejora algo la situación y nos
escapamos a la playa. Es cierto que en la última semana se han dado algo las
doradas, la última vez que fuimos, ya os lo conté, cogimos tres zapatillas,
pero nos han comentado otros pescadores que se han cogido doradas de hasta tres
kilos.
Así que ya
os contaré, mientras tanto os invito a disfrutar del sonido del mar.
Los bancos de peces pueden
llegar a medir 40
kilómetros
Los individuos más fuertes
se sitúan en el frente y los más débiles a rebufo
El lateral es la zona más
peligrosa, pero también donde más comida se recibe
Los científicos han intentado descifrar los movimientos de los peces en los
bancos. Los peces más fuertes se sitúan en el frente del banco, y los más
débiles a rebufo, dónde gastan menos energía.
Los bancos de peces
se mueven como si fueran un único organismo. Están compuestos por miles de
peces y sin embargo sus movimientos están perfectamente organizados y
sincronizados. ¿Cómo lo hacen?
El movimiento de los bancos de peces, su jerarquía tan bien definida, y sus movimientos
precisos y coordinados es algo que fascina a científicos y aficionados
desde hace tiempo y en lo que aún andan investigando.
Hace un par de años, la revista Science publicaba un estudio sobre el movimiento de
los bancos de arenques cuando van a iniciar una migración. Sucede que se reúnen
en el Atlántico Norte y esperan con paciencia a que vayan llegando sus
congéneres.
Así hasta que se alcanza una determinada densidad de población. Entonces
comienza la ola. Parece el público de un estadio cuando hace este movimiento.
Es como una reacción en cadena, es un movimiento sincronizado
de millones de individuos sobre un área de hasta 40 kilómetros
.
Uno de los últimos estudios sobre bancos de peces lo ha realizado un equipo
internacional de científicos y que acaban de publicar en la revista de ciencias
americana especializada en biología: Proceedings of the National Academy of Science.
Se centra en aspectos menos generales que el estudio de Science. Se centra
en comprender en qué se basa la posición de los peces dentro del gran
grupo.
La posición lo es todo
Para ello los científicos introdujeron a los peces, Liza aurata,
los introdujeron en un tanque con agua y les sometieron a corrientes de diversa
intensidad. Observaron su comportamiento y su gasto metabólico según la fuerza
de la corriente.
Tras analizar los datos han concluido que los peces más en forma y
más hambrientos son los que van a la cabeza. Y son también los que
dirigen los movimientos del resto del grupo.
Los peces que van detrás gastan un 23% menos de energía
Y no siempre son los mismos, van variando según las condiciones. Eso sí, los
que pueden aportar menos oxígeno a los músculos, es decir, los que están en
peor forma, se quedan situados detrás a rebufo de los fuertes. Llegan a gastar
hasta un 23% de energía menos, son los que dan menos
coletazos.
Los bancos de peces y los enjambres de insectos se agrupan por dos motivos: conseguir
comida y evitar (o minimizar) las posibilidades de ser devorados por
sus depredadores.
Se ha observado que las posiciones en el lateral del banco son más
peligrosas, porque la mayoría (aunque no todos) los depredadores
atacan por esa zona. Así que esas posiciones no son muy buenas.
Sin embargo, es donde llega la mejor comida. En las
posiciones centrales y más resguardadas, en el núcleo del banco, llega menos
comida. Así que aún quedan incógnitas abiertas sobre el movimiento de los
bancos de peces y su organización.
De lo que hay dudas es de que son hipnóticos y ver imágenes de estos bancos
en documentales y reportajes de tele es un placer.